Tabaquismo: Reconocer nuestra salud mental | Blog

Probablemente has de creer que tener una enfermedad mental es solo para personas en completa locura con una camisa de fuerza encerrado en un manicomio. Aquellas personas que tienen una buena salud mental se conocen así mismos saben diferenciar lo bueno y lo malo, las personas normales están preparadas para pasar de un instante a otro al estrés o a otro problema sin la necesidad de correr por un cigarro como si fuera un niño espantado corriendo de prisa a los brazos de su madre.


En cambio un fumador obsesivo no está consciente de su organismo con cualquier regaño, estrés laboral o enfado corre por un cigarro como si este lo fuera relajar, creyendo que con unos cigarros se resuelven las cosas… Cuando no gozamos de una buena salud mental lo anterior creemos que es real.

Cigarrillo Fumar Insalubre - Foto gratis en Pixabay
Imagen [1]

“Cuando tenía unos meses de haber dejado de fumar, un día me llego el ligero deseo de volver a fumar. En varios intervalos del día me rondaba ese deseo pero de la nada desaparecía, era una sensación de alguien que estuviera esperando me distrajera como si un buitre volara a mis alrededores esperando muriera para comerme.


Después de varios días llegue corriendo a la casa, mi corazón palpitaba rápidamente, tuve tantas ganas de fumar. Una sensación de impulso casi autónomo e independiente algo así como si estuviera dividido en dos personas o mejor dicho tres en un solo empaque además con pensamientos propios. –Quiero fumar– pero yo (bueno no estoy seguro) me contesto –No lo hagas, no hay motivos– la otra voz me dice –bueno uno y ya–. En una forma de sensación y obsesión ambas partes sentí que estaban convencidas y de acuerdo, lo describiría de esta manera: ¿Qué tanto es una recaída, quien te vera y criticara?”


Ambas sensaciones y voces eran tan reales como si mi mente estuviera fragmentada como una computadora pero con  autonomía cada una.


“La tercera persona creo ser yo estaba ya llegando a la casa diciéndome: hasta pareces loco. Porque una sensación de impulso deseaba fumar dándome justificaciones, la otra dictaba que no tenía motivos razonables para fumar; la tercera el “YO” real –solo corrí a la casa, bebí agua me lave los dientes y escribí en mi diario… de inmediato me fui a dormir–.


Una sensación de imán quería ir por cigarros, el pecho lo sentía oprimido y los latidos del corazón aumentaban, mis manos se entumecían, la parte superior de mi cabeza sentía un cosquilleo hasta tuve la sensación de aumento de temperatura cálida en esa parte de mi cráneo.”


Es difícil admitir que tenemos una enfermedad mental, claro unos con más gravedad que otros, esto tiene un tratamiento en el cual sabremos controlar la enfermedad pues debemos reconocer que esto es una parte de nuestro diario vivir con cualquier obstáculo o circunstancia podemos volver a fumar. Me gustaría agregar que la enfermedad mental no elimina nuestras virtudes u otras capacidades ya que se tiene que tener la mente ocupada en cosas productivas.


Referencia:
La parte en cursiva es un testimonio dado por una persona con problemas de tabaquismo y lo mostramos de forma anónima por consentimiento propio de la persona. Esta narración fue obtenida en una terapia grupal.
[1] Colin Behrens (2018, 04 de abril). Cigarrillo Fumar Insalubre - Foto gratis en Pixabay [Ilustración]. Recuperado el 31 de agosto de 2020, de https://pixabay.com/es/photos/cigarrillo-fumar-insalubre-3288363/

Comentarios